¿Alianza para el Gobierno Abierto en los espacios locales?

manos levantadas

El 4 de mayo el titular del ejecutivo promulgó la Ley general de transparencia y acceso a la información pública e invitó a diversos actores de la comunidad de práctica de transparencia, acceso a la información y archivos, y a diversos funcionarios públicos que poco o nada de práctica han tenido en tal materia –al contrario- pero que honraron con su presencia aunque lo suyo haya sido la opacidad.

El reflector, las sonrisas, los aplausos, y un discurso que ya hace tiempo se encuentra en campaña: “…está Ley es un ejemplo que se relaciona con el concepto de gobierno abierto que hoy expande las fronteras del Estado democrático donde las autoridades deben ser proactivas y se debe establecer un nuevo estándar de corresponsabilidad por parte de todos los representantes del Estado Mexicano”. Ahí -con fuerte entonación- el concepto del año: Gobierno abierto.

Gobierno abierto es un modelo muy abordado pero aún en construcción, como un metaconcepto tan abierto como su nombre, y muy echado pa´delante. Se fundamenta en la colaboración y la corresponsabilidad entre diversos actores sociales y el gobierno, para señalar soluciones a diversos problemas públicos. Si le suena a gobernanza, haga usted caso omiso e integre diferentes plataformas electrónicas.

Para llevar al ejercicio y la posible garantía de este dichoso alud conceptual, se han generado diversos foros en 63 países en los que se discuten compromisos entre sociedad civil, académicos, empresarios y diferentes dependencias de gobierno que proponen soluciones a problemas de difícil solución por la exigencia unilateral y que en un porcentaje importante (a nivel global) se cumplen con jiribilla y eventos cargados de optimismo y co-creación.

Estos foros –impulsados por Barack Obama desde 2009– nombrados en conjunto Open Government Partnership o Alianza para el Gobierno Abierto junto con el tema de los Sustainable Development Goals son los temas globales más trascendentes en objetivos o compromisos sobre garantía de derechos humanos, transparencia, tecnologías de la información, participación ciudadana, rendición de cuentas, etc.

En México se han realizado dos foros de este tipo que han arrojado una serie de compromisos (del segundo veintiséis) que deberán cumplirse a finales de Octubre de este año. El tablero de avances describe los detalles y las etapas de cumplimiento y al observar los diferentes objetivos y acuerdos nos muestra que es posible que para la fecha de entrega se cumplan un 80% aproximadamente.

El 20% de los compromisos que tienen retrasos considerables (y que es poco probable que se cumplan) están vinculados a la reforma energética y a temas como las detenciones arbitrarias por parte de los cuerpos policiacos, el ejército y la marina, y el escabroso tema de la desaparición forzada. Al respecto seguimos trabajando en conjunto confiando en la disposición que ha presentado el gobierno con la meta de hacerlos cumplir.

Pero, hay un detalle –no menor- del “tercer plan de acción” (el propuesto después de saber si se han cumplido o no los compromisos anteriores) que supone una reflexión para Central Municipal por su distribución en diversos espacios locales. Los compromisos descritos, se han realizado en los anteriores dos ejercicios en el orden federal, esto (en todos los países) por la lógica de control y colaboración que se mantienen entre las secretarias de Estado, lo que supone la viabilidad de los acuerdos.

Sin embargo, en este plan de acción, se ha considerado integrar a diversos estados de la República, con la alianza de los gobernadores (y sus instituciones de gobierno) y los órganos garantes de transparencia local, una supuesta estrategia de inclusión sin mucha claridad y riesgos discursivos que dañarán la posibilidad de interacción y compromiso real entre los actores de la sociedad civil local y las posibles soluciones a discutir de no hacerse con un método claro y una guía sensible a las diferentes realidades locales.

Esta preocupación fue claramente expuesta el 4 de mayo de 2015 por el núcleo de sociedad civil (CIDAC, Artículo 19, Fundar, GESOC, IMCO, Transparencia Mexicana, Cultura Ecológica y SocialTIC) al señalar que “El núcleo de sociedad civil no avalará ninguna acción unilateral o señalada por los actores locales como una alianza simulada”, al respecto tememos -por experiencias previas- que en el foro se incluya a sociedad civil que favorece la relación con los gobiernos locales y no a aquellas que señalan los problemas de las entidades de forma incomoda y reactiva. La Alianza para el Gobierno Abierto establece criterios de interacción que deben fomentar la inclusión de la sociedad civil activa y los grupos que reconocen las dinámicas –en este caso locales- que impiden la democracia, el estado de derecho, los derechos humanos, o el camino a un gobierno abierto, como los empresarios, las instituciones de educación, los centros de investigación, o las y los líderes sociales con la probidad y el interés legítimo de alcanzar una mayor exigencia de derechos y planeación de políticas públicas.

Por lo anterior hemos integrado –con y sin el INAI- diversas mesas de diálogo para impedir la simulación y robustecer los canales de comunicación entre los gobiernos estatales y las y los actores descritos.

La posibilidad de que los acuerdos en los estados sean respetados dependerá de la capacidad de interlocución y la legitimidad en la solución de controversias entre las autoridades de cada dependencia para comprometerse a resolver las complejidades de los problemas en cada entidad. Pero también es fundamental incorporarse con la idea de que no es un espacio de exigencia y tampoco es una mesa de dialogo, se ha construido como un acuerdo entre dos sectores –generalmente contrarios- a los que les cuesta mucho trabajo comprometerse a establecer alianzas, es una herramienta más, con propósitos muy claros (al menos en el orden Federal).

Si la mesa no funciona o se limita a la unilateralidad de los señalamientos o la imposibilidad de realizar los acuerdos, los caminos para exigir mayor transparencia, rendición de cuentas, y participación ciudadana serán los tradicionales por parte de la sociedad civil. Pero de integrarse compromisos (dependerá del formato) viables, que integren exigencias sociales y soluciones posibles, puede ser el inicio de una relación y sinergias progresivas dentro de los espacios locales para impulsar otra forma de gobernar. No es optimismo, es una posible vía y se debe tomar como tal, pero ¿quién si no ustedes para sentarse a describir la experiencia regional?

*Texto publicado en el número de Junio de la revista Central Municipal.

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