Archivos vivos o archivos abiertos

¿Cómo justificar el cierre en consulta directa de los archivos ubicados en la Galería 1 por ser “históricos confidenciales”?

AGN-2

El cierre en consulta directa de los archivos ubicados en la Galería 1 del Archivo General de la Nación (AGN) llamó la atención de ARTICLE 19, en marzo, cuando se hizo público a través de diferentes denuncias en La Jornada, El Universal, Emeequis, entre otros medios. A más de un historiador, periodista, investigador y usuario frecuente del AGN, nos tomó por sorpresa. Si bien era latente desde la publicación de la Ley Federal de Archivos en enero de 2012, y la consulta y revisión de estos nunca han dejado de ser incómodos para los gobiernos, el súbito cambio en la forma de acceder a la información prevenía una nueva barrera ante la verdad histórica.

La razón: se clasificaron como “archivos históricos confidenciales” los documentos relacionados con la Guerra Sucia y otros hechos atroces de los años 60, 70 y 80, resguardados celosamente en el fondo de la Dirección Federal de Seguridad.

Para guiar la discusión, parto del fundamento de que los documentos históricos contienen -naturalmente- datos personales. De hecho, el valor histórico de un documento en muchos casos depende de los datos personales que éste contiene. No obstante, esto no implica que se deban clasificar como confidenciales porque la naturaleza de un documento histórico es pública, por lo que su consulta debe ser en versiones íntegras y no testadas.
Luego, ¿es cierto que estas condiciones vulneran los derechos de terceros? Falso. Una vez que un documento agota su valor administrativo, jurídico, fiscal o contable, sólo mantiene su valor histórico para la preservación a largo plazo, por lo que la privacidad de terceros adquiere un valor menor que el interés público de la información.

Entonces, ¿cómo justificar el cierre en consulta directa de los archivos ubicados en la Galería 1 por ser “históricos confidenciales”?

Veo dos posibles explicaciones:

Una. La Ley es inequívoca, los servidores públicos se sujetan irrestrictamente a ésta y son paladines de la privacidad de los gobernados.

Dos. El cierre obedece a un “miedo al pasado”, a los documentos e información que allí se resguarda.

Difícilmente opto por la primera. Explico por qué:

Primero, la Ley no es inequívoca. De hecho, gran parte del problema actual en el acceso a los archivos históricos surge por una limitada técnica legislativa. De entrada, la Ley Federal de Archivos regula acceso a la información (Artículos 26 – 30) en un ámbito ajeno a su competencia; y las leyes de acceso, Federal y General, no contienen excepciones para la consulta de archivos históricos, que debe proceder conforme al que establezcan los propios archivos históricos y no al procedimiento regular de acceso a la información pública.

Además, leídos en conjunto, los instrumentos que norman el marco legal se contradicen entre sí. Basta con echar un vistazo, por ejemplo, a los conceptos de “archivo histórico” (Artículo 4 fracción VI de la Ley Federal de Archivos), y “datos personales” (Artículo 18 tercer párrafo de la Ley Federal de Transparencia y Artículo 120 fracción I de la Ley General), para que el concepto de “archivos históricos confidenciales” (Artículo 27 de la Ley Federal de Archivos) caiga por su propio peso.

Por otra parte, el AGN no ha demostrado apego irrestricto a los principios de acceso a la información y transparencia. ARTICLE 19 ha conocido de negativas a la consulta directa de los archivos alojados en la Galería 1, en las que personal del Archivo Histórico Central argumenta que sólo procede el acceso a través de solicitudes en el portal Infomex. Siguiendo esta instrucción, nos dimos a la tarea de ingresar solicitudes relacionadas con expedientes en versiones públicas muy bien identificados, y la incongruente respuesta de la Unidad de Transparencia es que sólo procede el acceso a estos bajo la modalidad de consulta directa en las instalaciones del AGN, previa acreditación de un interés legítimo que justifique la consulta.

Finalmente, no dejo de señalar que estos arranques de preocupación de los gobernantes por la privacidad de sus gobernados son, cuando menos, paradójicos. Hay esmero, por ejemplo, por resguardar fielmente los datos personales con más de 30 años de antigüedad, pero hay preocupantes silencios frente a la intervención estatal de comunicaciones –como la acción de inconstitucionalidad que nunca fue–.

Descartada la primera explicación, resta “el miedo al pasado” como motivo para el cierre de la Galería.

Nota: el pasado 09 de junio, Día Internacional de los Archivos, el AGN impulsaba el hashtag #ArchivosVivos para conmemorarlo. Yo sugeriría #ArchivosAbiertos.

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